lunes, 11 de abril de 2011

DESDEJUNI AMB DIAMANTS

Son les sis del matí d'un diumenge.

Sona l'alarma del Nòkia...

“ Avui és el dia!... Encara que no he pogut dormir, perquè tinc el goma-dos al maleter del cotxe.

A veure...els pantis de cristall a punt. Mira que la Pilar és força eficient, molt femenina, i, per damunt de tot, meticulosa.

...I, dic jo,...els necessitarem?

La pobra n'està més que farta de treballar al sex-shop “Caballito Saltarín”, que ,justetet justetet, hi és , paret amb paret , al costat del Banc de València, al Passeig de Gandia! Ja veus com són les coses!

Si tot eix bé... hui desdejunarem amb diamants!!! ha, ha, ha!

No és cap broma: A Moscou estan esperant “el pastís “, i un milió d'eurets per als quatre!

I, vaja, ha estat una nit peculiar i desgavellada : la idea de dormir amb colxonetes, ací, al sex-shop, mirant pel•lis porno, afegit a l'atracó de viagra que s'ha fet algú...ens ha mantingut ardents i ben desperts.

Quina bogeria! Què no s'adormiríem a això de les cinc o per ahí ?. És clar, en sonar l'alarma, la reacció ha estat devastadora! Ai, mare!

Amb un consolador fosforito, Daniel, ha marcat el punt exacte.

La detonació ha estat tremebunda, bestial! Dins d'un núvol de condons, de tots els colors i sabors, tangues de lleopard, fustes de silicona i trossos de nina unflable, ha aparegut, davant els nostres atònits ulls, la caixa 323!

Ens hem quedat muts, no reaccionàvem.

Per sort, la detonació ha coincidit, com teníem planejat, amb el primer toc de missa del campanar de Sant Josep : tot cronometrat!

Paco, expert en desxifrar codís secrets ( i també en lligar-se a la neboda del director del Banc, tot siga dit ) s'ha calat , molt professional ell, el fonendoscopi i...a la primera s'ha sentit el beneït “clic”prodigiós i sublíiiimmmm!

“Hui és el dia que se n'anem tots a dinar al Cayuco!”

Francisco Escrivà Costa, Daniel Suárez Artés, Pilar Otero,

Ricardo Roca, Mercè Payá


JUSTICIA CANINA

Con la mirada fija en el televisor, Alberto no daba crédito a sus oídos. El locutor seguía informando: don Baldomero Almenar Tercero ha fallecido de forma repentina mientras dormía. Su mayordomo le ha encontrado esta mañana al ir a despertarle. Existe gran expectación por el destino de su gran fortuna ya que no se le conoce familiar alguno.

Alberto dejó de escuchar, de pie, en aquella miserable habitación de paredes desconchadas, estalló de júbilo, ¡por fin mi sueño se ha hecho realidad! Pronto dejaría atrás aquellos años de miseria, aquella obsesión por conocer al detalle la vida de su miserable tío.

Salió apresuradamente de su casa. Unos minutos más tarde se encontraba cara a cara con el señor Pérez, abogado de don Baldomero. Éste le miraba sorprendido sin acabar de comprender el motivo de aquella extraña visita. El desconocido de aspecto sospechoso no dejaba de balbucear que él era el único sobrino del señor Almenar y, por tanto, heredero de sus bienes.

Tras pedirle un poco de calma y la correspondiente identificación, el letrado, ante el cariz que iban tomando las cosas, se apresuró a buscar el testamento y sin más preámbulo procedió a su lectura. Alberto no le prestó atención. Sólo podía pensar en su nueva vida llena de lujo y placeres. De pronto unas alarmantes palabras le devolvieron a la realidad, “por tanto, nombro como heredero universal de todos mis bienes a Otto, mi único y fiel amigo…” ¡un momento! ¿Quién es ese tal Otto?, gritó fuera de sí. Don Faustino, impasible, dirigió la mirada hacia un rincón de la estancia. Allí, repantigado sobre un sillón se encontraba un feo y enorme bulldog. Alberto no salía de su estupor. Había que hacer algo y pronto. El señor Pérez adivinó de inmediato su pensamiento. Sin reparo alguno le propuso hacer pequeños retoques en el testamento, al fin y al cabo nadie tendría por qué enterarse. Albero sonrió aliviado. El abogado no perdió el tiempo con sutilezas, sacó el tipex del cajón, y en un abrir y cerrar de ojos el nuevo documento quedó listo. Sonrió satisfecho por su audacia. Entre los cambios pertinentes había incluido el de administrador único: Don Faustino Pérez Pérez.

Un gruñido sospechoso le hizo levantar la cabeza. Se quedo mirando a los dos seres que tenía ante sí. Aquel imbécil sería fácil de controlar pero ¿y el perro? Aquella mirada llena de inteligencia le inspiraba temor. Procuraría tenerle siempre contento por si las moscas, decidió lleno de aprensión.

Concha Blasco - Elisa Díaz - Pepita García - Presen Jiménez -

Iván Fornes- Mª José Frasquet - Encarna Koninckx

EN MANOS DEL TIEMPO

Por la tarde, cuando el sol empieza a declinar, me gusta ir paseando hasta la playa. Me siento en una terraza y ante una taza de café, totalmente relajada, dejo volar mi mente, los pensamientos entran y salen de forma arbitraria e incoherente. Una vez que consigo apear de mi alma los problemas que me acompañan en la rutina diaria, aliviada, con el sonido del mar al fondo, me sumerjo en una dulce laxitud.

Ayer, sentada de nuevo bajo una sombrilla, disfrutando de mi momento de libertad, unos gritos infantiles consiguieron sacarme de mi ensoñación. Eran risas felices, contagiosas. Se trataba de un grupo de niños que correteaba por la arena. Me quedé absorta mirando a aquellos pequeños llenos de vida, sofocados por el juego, desprendían alegría por todos los poros de su piel. Sin poder evitarlo, me vi arrastrada a mi infancia, a aquel tiempo en que, mi vida recién estrenada, no sabía de tristezas ni sin sabores. Sin conciencia del pasado, el futuro se confundía con el presente.

Una niña chapoteaba en el agua. Con las manos en alto, saltando sobre las olas, no dejaba de reír. Llevaba mucho tiempo sin escuchar esa risa, mi risa.

El estruendo del tubo de escape de una moto me devolvió al presente. Había oscurecido, los niños ya no estaban. Aturdida miré el reloj. Una mezcla de tristeza y añoranza recorrió mi cuerpo. Me sentí como una marioneta en manos del tiempo. Una vez más había jugado conmigo tirando hábilmente de los hilos de mi memoria hasta llegar a mi infancia. El mismo tirano que con su paso se llevó mi inocencia dejando un enorme vacío en mi corazón.

Derrotada me levanté. Se había hecho tarde. El tiempo apremiaba.

Maria José Frasquet

UN MOMENTO FUGAZ


Mis ojos, abiertos por los rayos del sol que atraviesan los cristales de mi ventana, divisan un mar sereno y azul.
Mi pensamiento empieza a volar y su vuelo que parece ser una huída hacia un universo infinito misterioso desconocido. Entonces, cojo un boli y comienzo a escribir. Sensaciones, vivencias, recuerdos, añoranzas, sueños, quimeras. Retazos de una vida.

Pepita García Miñana

lunes, 7 de febrero de 2011

3º Concurso de Relato Breve UPG

La Universidad Popular de Gandía convoca el 3º Concurso de Relatos Breves según las siguientes bases:

  1. Se establecen tres premios, un lote de libros en cada categoría: dos premios: mejor relato en valenciano y mejor relato en castellano para los participantes del Taller de Creación Literaria de la UPG y un premio al mejor relato en castellano o valenciano para los ex participantes del Taller.
  2. El relato, con libertad de tema, debe contener en su texto la palabra África.
  3. Se pueden presentar hasta dos trabajos en cada categoría, con una extensión mínima de 2 folios y máxima de 4, en fuente 12 a doble espacio en archivo word.
  4. Podrán participar alumnos y exalumnos del Taller de Creación Literaria de la UPG.
  5. Los trabajos en valenciano o castellano, deben ser originales, inéditos, no premiados y que no hayan sido presentados en las mismas fechas en otro certamen.
  6. Presentación: cada relato con título y sin firma puede entregarse en un sobre grande, incluyendo en otro más pequeño, el título y los datos personales, en la Secretaría de la UPG, en cuyo caso podrá ser solicitado en archivo Word para su publicación o enviar por correo electrónico a tallercreacionliteraria@gmail.com indicando en asunto “3º Concurso de Relato Breve” en dos archivos word separados, uno con el relato y otro con los datos personales.
  7. Plazo de presentación: Del 15 febrero al 30 de marzo de 2011.
  8. Los trabajos serán examinados y calificados por un jurado formado por personas relacionadas con la literatura y una representación de alumnos y exalumnos del Taller de Creación Literaria de la UPG.
  9. Los trabajos no serán devueltos y el premiado y aquellos que resulten finalistas o seleccionados según estime el jurado, previa aceptación de sus autores, podrán ser publicados por la UPG. El fallo tendrá lugar en el mes de mayo de 2011 y se dará a conocer en el mes de junio en la fiesta del fin curso, siendo los galardonados avisados, con la debida antelación, para participar en la entrega de premios a la que deberán asistir al objeto de dar lectura a su trabajo o enviar alguien en su representación para recoger el premio.

CONCURS DE RELATS UPG 2011


La Universitat Popular de Gandia convoca el 3er Concurs de Relats Breus segons les següents bases:

  1. S'estableixen tres premis, un lot de llibres en cada categoria: dos premis: millor relat en valencià i millor relat en castellà per als participants del Taller de Creació Literària de la UPG i un premi al millor relat en castellà o valencià per als exparticipants del Taller.
  2. El relat, amb llibertat de tema, ha de contenir en el seu text la paraula “Àfrica”.
  3. Es poden presentar fins a dos treballs en cada categoria, amb una extensió mínima de 2 folis i màxima de 4, en font 12 a doble espai en arxiu word.
  4. Hi podran participar alumnes i exalumnes del Taller de Creació Literària de la UPG.
  5. Els treballs en valencià o castellà, han de ser originals, inèdits, no premiats i que no hagen sigut presentats en les mateixes dates en un altre certamen.
  6. Presentació: cada relat amb títol i sense signatura pot lliurar-se en un sobre gran, incloent en un altre més xicotet el títol i les dades personals, en la Secretaria de la UPG ; en aquest cas podrà ser sol·licitat en arxiu Word per a la seua publicació o enviar per correu electrònic a tallercreacionliteraria@gmail.com indicant en assumpte “3er Concurs de Relat Breu” en dos arxius word separats, un amb el relat i un altre amb les dades personals.
  7. Termini de presentació: Del 15 febrer al 30 de març de 2011.
    Els treballs seran examinats i qualificats per un jurat format per persones relacionades amb la literatura i una representació d'alumnes i exalumnes del Taller de Creació Literària de la UPG.
  8. Els treballs no seran tornats i el premiat i aquells que resulten finalistes o seleccionats segons estime el jurat, prèvia acceptació dels seus autors, podran ser publicats per la UPG.
  9. El lliurament tindrà lloc en el mes de maig de 2011 i es donarà a conèixer en el mes de juny en la festa de la fi del curs, sent els guardonats avisats, amb la deguda antelació, per a participar en el lliurament de premis a la qual hauran d'assistir per tal de fer-hi lectura del seu treball o enviar algú en la seua representació per a arreplegar el premi.
    Gandia, febrer 2011

DE VENTA EN FARMACIAS

Se lo aconsejó una amiga cuando le confió su problema —chica no me acuerdo de nada—

—Haz como yo, come rabitos de pasa y verás como pronto mejoras. Yo no soy la misma desde que los tomo.

En la radio, después de las noticias, una cuña publicitaria repetía diariamente con insistencia —No sabes dónde pusiste las llaves del coche, toma “The Remory”.¡The Remory! Te olvidaste de ir a recoger a tus nietos al colegio, The Remory” tiene la solución. De venta en farmacias, consulta con tu farmacéutico.

Mercedes había probado infinidad de maneras para afianzar su memoria, sin resultado visible, pero lo ocurrido el viernes por la mañana, antes de salir a comprar el pan, batía todos los records.

Llevaba la cartera en la mano y cuando se dirigía hacia la puerta, sonó el teléfono. Era su hija, le anunciaba que iría a comer con ella después del trabajo. Casi siempre le avisaba la noche anterior y tenía tiempo de pensar el menú con antelación, pero esta vez, así de repente, recordó que guardaba en el congelador los ingredientes para preparar una paella para dos. Abrió la puerta del electrodoméstico y extrajo el recipiente adecuado. De regreso al salón observó que su planta preferida estaba sedienta. Volvió a la cocina y cogió la regadera llena de agua, repartiendo su contenido con abundancia, al tiempo que colocaba en orden los cojines del sofá.

Cuando ya estaba todo listo y dispuesta para salir, se dio cuenta que en sus manos no figuraba la cartera Desanduvo el recorrido, buscándola presa del nerviosismo, sin resultado favorable, a pesar de que incluso rezó tres padres nuestros a san Antonio de Padua para que la ayudara en su búsqueda. Resultado negativo.

La siguiente semana, guiada por su inocencia, se la pasó comiendo rabitos de pasa, todas las mañanas en el desayuno, después de las pastillas para la tensión. Y transcurridos siete días, consiguió sus frutos. La cartera apareció. ¿Dónde?

Se la encontró muy fresquita, dentro del congelador cuando se dispuso a extraer una nueva fiambrera de pre-cocinados.

Lola Júdez López

INOCENCIA

PSIQUIATRÍA

Tumbado en el sofá miraba el reloj mientras cruzaba los dedos. A veces pensaba que era un poco tonto, que el tío ese que se decía psiquiatra le tomaba el pelo y le sacaba el dinero.

Don Benito, con sus gafas sin montura, su chaqueta sin botones y sus zapatos sin cordones (a veces también pensaba que su cerebro sin emociones), ojeaba unos papeles a los que llamaba “su historial”. ¡Qué historial ni que niño muerto! ¿Qué sabría el chupatintas tan estirado de lo que le pasaba a él?

Cuando en la primera cita le contó que veía personas transparentes, que hablaba con espíritus que le contaban chistes y cotilleos de la gente del barrio y que podía leer el pensamiento a los animalitos de la calle, estuvo en un tris de que el hombre de las gafas invisibles le metiera en el manicomio. Sí, ya sabemos todos que ahora se llaman sanatorios mentales, pero a él no le engañan, sabe que son los mismos perros con diferentes collares.

El tipo rancio con diploma colgado detrás de su cabeza, hizo un gesto de paciencia infinita y se limitó a recetarle pastillas, quilos y quilos de pastillas. Pero él supo que tantas pastillas le iban a poner peor de lo que estaba, así que se limitó a tomarse las verdes, sólo las verdes, que además de saber a mojito, debían ser las más ecológicas, por el color, claro.

Y todo eso por no hacerle caso a su madre que desde muy pequeño ya se lo decía:”Hijo mío que eres el espejo de la inocencia, que tienes grandeza de alma y corazón de jilguero. Tienes que ser más listo y no ir contando por ahí tus intimidades”.

Le llevaron al loquero por primera vez cuando, en plena calle, discutía abiertamente con alguien invisible. La cosa no llegó a las manos porque una paloma blanca le avisó, digamos que telepáticamente, que si se enzarzaba a hostias con su contrincante, iba a salir muy mal parado. Y él podía ser muy inocente pero no le gustaba que le zurraran la badana.

En fin, no queda ya mucho tiempo, pensó. Así que en cuanto el Benito este acabe de apuntar todas las chorradas que le ha contado hoy, le pagará los cincuenta euros (¡qué lástima de capital!), se largará del asqueroso sofá que huele a gomina del pelo y a colonia de los chinos, y va a liarse con los espíritus graciosos que le alegran la vida.

Pero lo que no sabe es que hoy no habrá chistes ni chismes. Hoy jugaremos al escondite porque yo he encontrado una guarida donde le va a ser muy difícil encontrarme.

José Climent

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¡Ay! ¡Vaya con la abuela Inocencia!

Ella era una anciana activa, con su pelo blanco, muy trabajadora, que tocaba el piano y que sólo abría su boca para dar órdenes a su hija y a sus nietas.

Era tan inocente que sus acciones y mandatos produjeron la separación de su hija y yerno, hace muchos años, cuando nadie se separaba.

Era tan inocente que sólo ponía dificultades cuando sus nietas iban a pasar algunos días con su padre.

Todas las niñas que iban a jugar a su casa, la rodeaban cuando tocaba canciones al uso en su piano, incluso se atrevían a tararear alguna; de pronto, se levantaba, fruncía el ceño y ellas la miraban inocentemente, a veces con temor, por si se enfadaba cuando no le gustaba el juego que tenían, o le parecía que molestaban a los gatitos o hablaban demasiado alto; hasta el pobre Pirri, canario cantor, dejaba de piar cuando la abuela Inocencia pasaba por delante.

A la salida del Colegio, iba sonriente a llevarles la merienda a sus nietas y siempre tenía alguna palabra desagradable para las otras niñas:

— ¡Qué cochina vas!, ¡Dile a tu mamá que te corte el pelo!, ¿En tu casa no hay jabón?, etc.

Como era tan inocente no notaba la vergüenza que pasaban sus nietas y amiguitas y seguía sonriendo y saludando a todos los transeúntes.

Evidentemente, la abuela Inocencia no merecía llevar ese nombre.

Pilar Viñao

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COSAS DE LA INOCENCIA

Fernando estaba terminando de atender a una señora en su tienda de regalos. Pensaba colgar el cartel de “vuelvo en 5 minutos” e irse a tomar un café. Mientras terminaba de envolver algunos paquetes, observó que entraba una niña de unos diez años. No le dio importancia, no creía que le entretuviera mucho, seguramente su madre la había mandado comprar algo.

La señora seguía contándole dónde se iba de vacaciones y para quién eran los regalos que había comprado. ¡Qué pesada, cuándo iba a dejar de hablar! Necesitaba el café. Ya le había cobrado y empezaba a despedirse cuando miró a la niña justo en el momento en que ésta escondía un pequeño jarrón de cristal debajo de su jersey.

¡Ya lo que me faltaba una mocosa intentando robarme! —pensó. Salió de detrás del mostrador de un salto muy indignado, con muchas ganas de darle un bofetón por su osadía y la tomó del brazo antes de que llegara a la puerta.

— ¡Eh! ¡Suelta ahora mismo lo que te has escondido debajo del jersey!

La niña quedó paralizada por el miedo y por la mano que la sujetaba con fuerza.

— ¿Te parece bien lo que estás haciendo, no te da vergüenza? Me vas a decir inmediatamente el teléfono de tus padres y los voy a llamar para que vengan a buscarte, les voy a contar lo que has hecho.

La criatura no podía ni soltar palabra.

—Te vas a quedar aquí y no vas a salir hasta que me lo digas.

Llevaban díez minutos en silencio cuando estalló en sollozos.

Fernando, más tranquilo, sintió lástima —Al fin y al cabo es una cría no hay que asustarla más —pensó.

—¿Para qué quieres tú eso ? No se pueden coger las cosas sin pagar.

—Era un regalo para mi madre, por el día de la madre. Con el dinero de mi hucha no tenía bastante, sé que le gusta pero no se lo puede comprar —dijo entre sollozos, con aquella cara de inocencia que hizo que Fernando pasara a sentirse culpable por haberla tratado de aquella forma. ¡Vaya tarde que le había dado la niña!

Terminó por envolverle el jarrón para regalo y entregándoselo la dejó ir.

Por fin pudo colgar el cartel de “Vuelvo en cinco minutos”.

María José Almeida

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Desde que habían llegado a casa, Laura se dio cuenta de que algo rondaba a su pequeña, siempre alegre y dicharachera.

Su afán por saber no tenía límites. Su expresión favorita era por qué.

¡Había deseado tanto esa niña! Su sueño de ser madre se había cumplido con creces.

Ese día, María estaba inusualmente callada, sólo llegar se puso a dibujar en su cuaderno, apenas contestó con monosílabos a las preguntas de su madre cuando normalmente era ella quien le tenía que recordar los deberes mientras la niña, entusiasmada, se empeñaba en relatarle todo lo que le había sucedido en el colegio.

De vez en cuando levantaba la vista de la libreta y se quedaba arrobada mirando a aquella figura que lo era todo para ella.

Laura, observándola de reojo, esperó paciente la pregunta pero la pequeña bajó los ojos y siguió pintando. Después de bañarla peinó sus cortos y finos cabellos, su hija le miró muy seria a través del espejo y moviendo su cabecita dijo, como si hablara consigo misma, —no lo entiendo. Por qué Julia dice que no soy tu hija si somos iguales.

El comentario le pilló tan de sorpresa que Laura, con el cepillo en la mano, paralizada, no supo contestar.

Se quedó mirando la imagen que le ofrecía el espejo: ella, rubia, ojos verdes y con una nariz demasiado grande, sembrada de pecas; su hija, ojos negros y rasgados, con una suave cabellera morena enmarcando una hermosa carita redonda.

Recordó aquel día, cinco años atrás, cuando después de un largo y penoso camino, pudo entrar en casa con su adorable criatura de apenas unos meses.

Ahora, abrazada a su hija lo vio: la misma adoración, el mismo cariño, el mismo brillo en los ojos, la misma ternura en los labios.

Emocionada, apenas atinó a decir —sí, cariño, somos idénticas.

Una gran sonrisa de triunfo iluminó el rostro de la pequeña.

Laura lloró. En el espejo, mirándole con ternura, reconoció el hermoso rostro de la inocencia.

María José Frasquet

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LA INOCENCIA DE PANDORA

Pandora, deja resbalar sus dedos por la caja salpicada de esmeraldas.

— ¿Qué pretende el rey del olimpo regalando una misteriosa caja, a la bella joven que ordenó crear? —Y más aún, reflexiona — ¿Por qué le prohíbe abrirla?

Inocencia la observa, no puede reprimirse.

— Espera, no te dejes arrastrar por la codicia del futuro conocimiento —interviene—. Convendrás conmigo, que descubrir lo oculto supone exponerse, no sólo a la expectante ilusión, sino también al saber dolorosamente incierto. Una vez se conoce, ya no se puede olvidar. Y entonces, es el recuerdo el que nutre nuestra satisfacción o nuestro sufrimiento.

Pandora le dirige una mirada de descontento.

— Sin embargo, la ausencia de conocimiento, no implica precisamente sabiduría — replica Pandora en tono grave y con cierta sorna.

Inocencia esgrime una sonrisa turbia. Siente que Pandora está en lo cierto. Su existencia se halla supeditada a la sorpresa, a la capacidad de asombrarse, al desconocimiento. No obstante, calla.

— Es la curiosidad el origen de tu esencia — puntualiza Pandora, mientras se dirige al estanque buscando su reflejo en el agua.

— Eres tremendamente hermosa —asegura Inocencia—. Pero tus ojos esconden

el parlamento de tu corazón. No te muestras. No sé quién eres. Y mi pregunta es: ¿y tú, lo sabes?

Pandora introduce los pies en el agua, con el talante teñido de ironía responde:

—Un bello y malicioso conjuro de los dioses, el regalo de Zeus, la primera mujer mortal, la esposa repudiada de Prometeo, la esposa aceptada de Epimeteo, la centinela de la caja, la esclava de la ignorancia, el albergue de la futura e inquietante culpabilidad.

— Si abres la caja…—comenzó a decir Inocencia de forma impulsiva.

— Si la abro, sabré. Y el tormento de la falta me perseguirá- confirmó Pandora.

— ¿Y si no la abres? —inquirió Inocencia con ingenuidad.

— Si permanece cerrada, la felicidad previsible y tosca en conocimientos, me robará la vida. Y a ti, te condenará a la monotonía y al tedio eterno —expresó con rotundidad, al tiempo que comenzaba a impulsar con los dedos la tapa de la caja.

Pandora lloró. Aunque, por más que sus ojos visionaron desgracias y aberraciones, no cejó en la voluntad de conservar lo único aún permanecía preso: la esperanza. Una esperanza ciega, sí. Pero por lo mismo, cercana a la desesperación, el miedo o el sufrimiento de cualquier humano. Gracias a ella, el anhelo de salir indemne ante la adversidad se sustenta y la Inocencia que le acompaña pervive.

Ana María Orta


martes, 1 de febrero de 2011

ALGO ESTÁ PASANDO

Rodaba el coche sobre la carretera conducido por Raúl.

Mientras guiaba escuchaba música a todo volumen.

Era de noche, las luces no iluminaban muy bien la carretera y la niebla empezaba a extenderse.

De pronto un extraño y seco ruido lo alarmó, no había salido de su asombro cuando otra cosa cayó encima del coche. Se detuvo y bajó.

Nunca había visto nada semejante. Del cielo caían pájaros muertos, la carretera estaba llena, uno de los animales le rozó el hombro.

Sintió miedo y algo asustado entró en el coche, pisando el acelerador escapó de aquella pesadilla.

Estaba un poco alterado y le venían a la mente escenas de muerte.

¿Qué está pasando? —se preguntó.

Por unos instantes olvidó a dónde iba y qué hacía en aquella carretera.

Salió de la habitación del hotel sin lugar ni rumbo fijo. Sólo observaba lo que sucedía a su paso.

Al cabo de unas horas conduciendo, se sintió cansado, se detuvo y durmió.

No supo el tiempo que pasó.

Amanecía, tenues rayos de sol le dieron los buenos días y unos golpes en los cristales le despertaron.

— Señor, salga del coche—dijo un policía,

Raúl se frotó los ojos, no entendía nada.

—¿Qué pasa, agente, he hecho algo mal?

— No señor, sólo que ha estado durmiendo al lado del lago “Azula”, donde han muerto miles de peces, y no sabemos por qué. Debe irse, este lugar está contaminado.

—¿Peces, no eran pájaros?

— ¿Se encuentra bien? —dijo el policía.

— Sí, algo despistado, creí que estaba en Lukansa, donde ayer vi pájaros muertos.

— Cierto, allí también cayeron pájaros del cielo.

Ayer, pensó. Estoy muy lejos de Lukansa. No encontraba explicación a lo que estaba pasando. ¿Acaso lo habría soñado?

Subió al coche y conectó la llave no sin antes echar una ojeada al lago, lleno de peces muertos.

Se entristeció, toda esta situación le estaba afectando mucho. Necesitaba un café, a unos metros vio un bar, paró y entró.

Estaba tomando el café cuando sus ojos divisaron un periódico encima del mostrador. En grandes titulares ponía: “Miles de abejas están muriendo. Peligra la cadena de polinización”.

Un temblor recorrió todo su cuerpo, tuvo que sostenerse en la barra, ¿se estaría volviendo loco? Miró a su alrededor y todo parecía normal.

Parecían irreales los acontecimientos vividos en las últimas horas.

Pasó un largo rato con la mirada perdida.

Recordó cuando escapó de aquella habitación de un hotel sin rumbo, sin causa por la que sentirse vivo. El destino le mostró el camino de una manera extraña.

Respiró fuerte, pagó y salió a la carretera.

Era biólogo y lo había dejado por aquella depresión. Ahora era hora de volver.

Araceli Banyuls

miércoles, 26 de enero de 2011

ELLA ES LA CULPABLE


José Climent Prats es un fiel asistente del Taller de Creación Literaria. Cada tres o cuatro meses publica los relatos o poemas que escribe en una autoedición, con un número pequeño de ejemplares.
Su humor, creatividad y laboriosidad es destacable.

jueves, 20 de enero de 2011

JOAQUINA BARBA visita el Taller

La escritora Joaquina Barba visitó el Taller de Creación Literaria. Compagina su pasión por la literatura con su tarea docente.
Se dio a conocer en el mundo de la literatura juvenil con "Sonia i els maquis" publicada por Tabarca en 2003.





Su última obra, publicada en 2010 por Ediciones Bullent " SOS! BULLYING" ha acaparado la atención de docentes y un gran público juvenil.

OBSOLESCENCIA

(Se denomina obsolescencia planificada (también conocida como obsolescencia programada) a la determinación, planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio).

MI SUPER LAVADORA
La lavadora iba a cumplir diez años cuando, por primera vez, me dejó tirada. Sabía que tarde o temprano, dejaría de funcionar, y sin embargo me pilló de sorpresa. Bueno, si he de ser sincera, ya llevaba algún tiempo mirando prospectos, quedándome clavada ante el televisor maravillada por los progresos de la técnica.

Decidí llamar a Ángel, el técnico de la familia. Le conocía desde siempre. Cuando algo se estropeaba en casa, mi madre siempre recurría a él. Me recordaba a la ya desaparecida figura del médico de familia, ese señor de apariencia seria que, sin embargo, era todo paciencia y delicadeza cuando del paciente se trataba. No le importaba el tiempo, escuchaba tus problemas, como si no hubiera nada más importante en el mundo. Así era Ángel ante una máquina, la inspeccionaba con detenimiento, se adentraba en sus entrañas con la pericia de un cirujano, y cuando detectaba la avería con suma delicadeza la reparaba. A penas llegar, impecablemente vestido con su inconfundible caja de herramientas (siempre me ha asombrado lo que podía sacar de ella), se dispuso a examinar la lavadora sin hacer mucho caso de mis negros presagios. Yo mientras tanto, no dejaba de hablarle de los nuevos modelos, su gran capacidad, sus múltiples prestaciones, sus hermosos diseños…´Tan enfrascada estaba en mi perorata que no entendí lo que en ese momento trataba de explicarme. Para mi sorpresa, me aconsejaba que arreglara la avería ya que esa lavadora era una mina. Ya no se fabrican ni se fabricarán máquinas como ésta, me dijo muy serio. En principio, me sentí contrariada ya que la ilusión de tener una lavadora de última generación se me venía abajo, pero algo en mí me empujó a hacerle caso, al fin y al cabo, él era un profesional de absoluta confianza.

Hoy, después de veinte años, sigue funcionando como el primer día, y cuando oigo las quejas de mis amigos sobre lo poco que duran hoy en día los electrodomésticos, no puedo dejar de pensar en mi flamante y fiel amiga, mi Súper lavadora.

Mª José Frasquet Todolí


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¿OBSOLETO?


Aquel día, nuestro frigorífico dijo: ¡No! Había sido un regalo de boda y llevaba con nosotros una pila de años. Era de una marca conocidísima, que presumía de enfriar bastante más que otras con las que competía en el mercado. Descendía de aquellos frigoríficos de madera, en los que se introducía el hielo y ellos hacían el resto, sin necesidad de energía eléctrica.

Éste, hubiera seguido funcionando, si no hubiera sido porque una tormenta de verano con su consiguiente descarga eléctrica, ocasionara la quema del motor Nosotros nos resistíamos a jubilarlo, porque su comportamiento en tan larga vida, había sido ejemplar.

Cuando el técnico llegó, lo examinó con detenimiento y a continuación aconsejó la renovación, porque la sustitución del motor era tan cara como la compra de uno nuevo.

Al despedirse de nosotros, desde el umbral de la puerta, giró la cabeza y añadió: Cuando compren otro frigorífico, ¿les importaría darme éste, en vez de tirarlo?

Quedamos sorprendidos, porque esta frase no guardaba relación con su consejo de técnico. Así que, le preguntamos:-¿No decía usted que estaba inservible?

Su respuesta no se hizo esperar: -Es que nosotros le ponemos un motor de segunda mano, del desguace, y lo alquilamos o vendemos para su utilización en campings de la zona. Eran los años 60, cuando estas situaciones y otras parecidas se daban con asiduidad.

Nuestro frigorífico tuvo una larga vida veraniega y multifamiliar y el hueco que dejó, fue rápidamente invadido por otro modelo más moderno, y después por otro, porque de forma apresurada, todos ellos se iban quedando obsoletos.

Lola Júdez

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LA BUFANDA

Andrés caminaba cabizbajo arrimado a la pared. El frío había invadido las calles y pasear había dejado de ser agradable. Los chicos jóvenes, abrigados con chaquetones de última generación, corrían con sus monopatines y lucían complacidas sonrisas que parecían brotarles de aquellos auriculares que ocupaban sus oídos.

A veces echaba de menos alguna de aquellas prendas de abrigo, porque el suyo, perdido el color y raído, apenas le daba calor. Llevaba demasiado tiempo sin su trabajo, una labor que realizaba a conciencia y con precisión, porque su jefe le dijo que no se ponía al día, que la falta del conocimiento y manejo de los nuevos artilugios electrónicos que invadían el mundo, eran un impedimento para prestar un servicio adecuado a los clientes.

Mientras anda con ritmo cansino se abriga bien con la bufanda tan pasada de moda que casi se avergüenza de ella. Mientras camina recuerda cómo perdió el empleo, la casa, el coche, la familia, todos sus bienes, en fin.

Mira las nuevas fincas, brillantes, llenas de adornos, y las compara con el húmedo rincón bajo las escaleras del parque del que ha hecho su dormitorio, su hogar. Allí no hay modas, ni hijos, ni televisores espectaculares que lanzan al aire las miserias de la gente, la violencia de un mundo que corre hacia adelante porque teme que si se detiene se le va a acabar el espacio, el tiempo, la comodidad, la vida.

Llega a su rincón, se envuelve en un cartón y su vieja manta y come unos mordiscos de un mendrugo de pan. Le alertan unos sonidos que le inquietan. Busca con la mirada y ve un pequeño gatito que, tiritando de frío, no sabe dónde meterse. Lo coge con cuidado, lo acuna ligeramente, se quita la vieja bufanda tan pasada de moda y, mientras envuelve con ella al indefenso animal, piensa qué habría hecho con ella si fuera nueva y de última moda.

José Climent

Otro final: ... piensa que en la vida nada hay más obsoleto que la locura de vivir sin vivir.

Otro final: ... piensa que nada hay obsoleto si todavía a alguien le sirve.

Elige el que más te guste. PREGUNTA: ¿Es la nostalgia algo obsoleto?

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OBSOLETISMO MUSICAL

El primer casete, que el padre de Tomas le compró fue ”La cagaste Bud Lancaster” de Hombres G, luego vinieron La Unión, Alaska y Dinarama, Héroes del silencio. A veces las contaba y tenía más de doscientas, entre originales y grabadas en aquellas cintas tdk de sesenta y noventa y pasaba horas diseñando sus propias portadas. Y cómo olvidar aquel primer disco compacto “Dangerus” de Michael Jackson casi te podía cortar el sonido, pulcro, limpio que salía de aquellos primeros reproductores de CDs que su padre resignado, se apresuró a comprarle.

Su afán por el coleccionismo hizo que su cartera temblara cada vez que pisaba una tienda de discos, y su espacio, cada vez más limitado, hizo que las pobres cintas pasaran a ocupar varias cajas en el trastero.

Sufría grandes neuras melómanos; igual compraba CDs de Led Zepellin, Rolligs Stones o The Who, un mes le daba por el rock clásico y al siguiente por los años ochenta y barría la estanterías con todo lo que encontraba de Depeche Mode, Duran Duran o Simple Minds, pero el tiempo pasa implacable. Ahora en casa de sus padres duermen todos y por las noches lloran, pero nadie les oye.

En su casa tiene un disco duro de quinientos gigas con toda la música que un mortal puede soñar y a veces piensa en lo poco que le ha costado conseguir.

Para el día del Padre, asesorados y financiados por su madre, sus hijos le han regalado un tocadiscos, imitación de los pik-ups que se fabricaban en los sesenta, y ahora se pasa todas sus horas muertas buscando viejos vinilos en el Ebay.

Francisco Escrivà Costa

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Ja han passat els Nadals, temps de consumisme.

Hi ha coses que caduquen i altres que no, encara que hui en dia procurem retirar de la circulació alguns efectes personals com la roba o jocs, que per tindre uns quants anys ja, s’han quedat obsolets o passats de moda.

Segur que tots hem aprofitat el Nadals per a donar o canviar eixos objectes que van envellint a les nostres cases: un ordinador de 13 anys que costa d’engegar, una cafetera ennegrida, la planxa que no funciona bé, una aspiradora que s’atura, etc.

Parlem de roba? ¡Ai! Les esportives noves, calces amb dibuixos, la jaqueta llarga, botes altes, jersei amb estampat geomètric.

Alguns esperen aquest temps de consum per a procedir així a l'Obsolescència Planificada

que manen els cànons del bon consumidor.

Però, ja se sap: per al bon consumidor, tots els moments són bons i ara vénen les rebaixes.

Pilar Viñao